viernes, 23 de diciembre de 2011

Crónica de la charla «Corrección de textos originales y traducidos: herramientas, procesos y tipos de corrección»

Como todos los años, el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universitat Jaume I organiza el seminario permanente. Consiste en una serie de charlas y mesas redondas en las que los estudiantes pueden aprender sobre aspectos muy diferentes del mundo de la traducción e interpretación de mano de profesionales.

En la primera charla de este seminario, contamos con la presencia de Aurora Besora i González, correctora y traductora jurada. Como bien indica el título de la charla, nos habló de la corrección.

Aurora comenzó la charla con una pregunta «¿En qué consiste la corrección?». La correción consiste, básicamente, en leer y entender los textos y en aplicar un criterio de corrección lingüística y coherencia.
 
A continuación, nos explicó el proceso de corrección, que se puede resumir en estos pasos:
  1. Saber qué tenemos delante: el contexto, de qué va el texto, a quién va dirigido, quién es el autor, etc.
  2. Leer el texto completo antes de empezar a corregir. Si son textos cortos, hay que leerlos por completo; si son textos largos, se hacen catas.
  3. Corregir el texto lingüísticamente.
  4. Comprobar las fechas, los nombres, las citas (en ocasiones están mal atribuidas), etc.
  5. Aparcar el texto un par de días. Este paso no siempre se puede llevar a cabo, ya que dependerá del tiempo que tengamos antes de entregar el encargo.
  6. Volver a leerlo y retocar lo que haga falta.
Hay que tener cuidado cuando volvamos a leer el texto para comprobar las correcciones, porque se puede convertir en un bucle. Hay que saber parar.

Seguidamente, nos habló sobre aspectos que tenemos que tener en cuenta al traducir textos originales y textos traducidos. En los textos originales, el autor (normalmente) escribe en su lengua, aunque no tiene por qué estar formado. Sin embargo, el traductor sí que lo está. Además, el texto original no está condicionado, mientras que el traducido sí, ya que puede no entender el original.

La misma comparación hizo con los textos escritos y los orales. En los escritos, la posibilidad de que haya frases subordinadas y de que sean más largas es mayor que en los textos orales. Pero, estos últimos, al ser orales, tienen la característica de la eufonía y de que no se puede volver atrás.
A continuación, vimos los tipos de texto y las características de cada uno que se tienen que tener en cuenta al corregir. Los más importantes son:
  • Legales: tienen usos tipográficos concretos, existe poco margen sintáctico y la puntuación es muy importante. Además, en los textos protocolarios, hay que tener especial cuidado con los cargos, los nombres, las mayúsculas y el orden de aparición.
  • Publicitarios: hay que destacar la importancia de la imagen, los juegos de palabras y las licencias publicitarias.
  • Cientificotécnicos y especializados: marcados, sobre todo, por la terminología. Para este tipo de textos hay que conocer el tema.
  • Informativos: lo más importante es la claridad, el orden de los complementos circunstanciales y que haya poca subordinación.
  • Webs y redes sociales: se caracterizan por la brevedad, el diseño, el uso especial de mayúsculas (gritar), los juegos ortotipográficos, el uso de cursivas, el grado de informalidad y las abreviaturas.

Después de hablar sobre el proceso y sobre los textos, quedaba hablar sobre los tipos de corrección. Cabe destacar, principalmente, los siguientes:
  • Ortotipográfica: consiste en la corrección de la ortografía, las mayúsculas y minúsculas, la puntuación, la morfología, la sintaxis y el léxico.
  • Estilo: se centra en la estructura, la coherencia, el contenido y el lenguaje no sexista.

Asimismo, aunque el trabajo principal del corrector sea corregir, también se puede dedicar al asesoramiento, por ejemplo, para la creación de manuales de estilo, para orientar cómo comunicar buenas o malas noticias, etc.

A continuación, nos señaló las actitudes y aptitudes que debe tener un corrector. Las principales son:
  • Conocimiento de la lengua y actualización.
  • Espíritu crítico, reflexivo y concentración.
  • Coherencia en la aplicación de criterios.
  • Curiosidad.
  • Capacidad para ir más allá y para aprender de los errores.
  • Conocimientos de programas informáticos.
  • Humildad.
  • Paciencia.

Para acabar, avisó de que, cuando se ejerce de corrector, hay que tener cuidado con:
  • La paralización.
  • El intervencionismo (no censurar).
  • La ultracorrección.
  • Dar por sentado alguna información.
  • La uniformidad excesiva.
  • La incoherencia.
Aurora Besora cerró la charla con una frase sobre el trabajo del corrector, aunque también se podría aplicar al del traductor «No es trabajo para lucirse, porque no tiene que dejar huella».

Y, cuando acabó la charla, me pregunté «¿Por qué no tenemos una asignatura, aunque sea optativa, de corrección de textos?».