miércoles, 18 de mayo de 2011

Cómo acabé en Traducción e Interpretación

Bueno, tras “inaugurar” el blog y abandonarlo (con motivos justificados que más adelante descubriréis) he vuelto para poner esto en marcha de verdad. Para ello voy a empezar por el principio. Os voy a contar cómo y por qué empecé a estudiar Traducción e Interpretación.

Como le habrá pasado a mucha gente, se me daban bien los idiomas. Lo “típico”: no me hacía falta estudiar para los exámenes, me solía aburrir en clase porque lo que explicaban ya me lo sabía, hacía los deberes en el momento... Sobre todo en inglés, en francés (que estudié los 6 años de instituto) no tanto.
A esa soltura (que luego te das cuenta de que no es nada) se le sumó algo que creo que me dio el empujón final. Practico Taekwon-Do Tradicional desde que tenía unos 5 años y a finales del 2004 me examiné para cinturón negro. Desde entonces, he tenido la oportunidad de participar en campeonatos internacionales en varios países. La única persona que sabía inglés en el equipo era yo (aunque parezca difícil de creer), por lo que me tocaba hacer de intérprete (sin saber aún qué era lo que estaba haciendo) en reuniones y en las competiciones en sí. Al principio no me enteraba de nada, pero poco a poco me fui soltando y me gustaba.
Además de los viajes relacionados con el Taekwon-Do, hubo otro que también significó mucho para mí. En 2007 “se me fue la pinza” y decidí irme un mes a estudiar inglés a Temecula, una ciudad al sur de Los Ángeles. Viví con dos familias anfitrionas y aprendí mucho.
Con todo eso, me di cuenta de que quería estudiar algo relacionado con el inglés. Pero aún no tenía claro qué. Recuerdo que hasta 3.º de la ESO no supe que Traducción e Interpretación era una carrera. Lo descubrí gracias a mi profesor de Valenciano, que me comentó, más o menos, cuál era el mejor itinerario, ya que ese año teníamos que ir pensando en las optativas que íbamos a coger en 4.º y más adelante en bachiller. Como yo no tenía nada claro aún, elegí Matemáticas B, Biología y Física y Química. Con esa combinación se podría entrar a cualquier bachiller, así que no descartaba ninguna opción. Aunque Biología me gustaba y se me daba bastante bien, supe que si escogía el bachiller de ciencias no lo pasaría bien del todo. Por eso opté por la rama de humanidades y escogí Latín, Griego e  Historia del Mundo Contemporáneo en primero y Latín, Historia del Arte y Geografía en segundo.
Durante ese tiempo no paré de buscar información sobre Traducción e Interpretación y me di cuenta de que esa era mi carrera, ese era mi futuro. Solo encontré una “pega” a estudiar T/I: en Valencia solo se podía cursar el segundo ciclo, por lo que, o me iba a estudiar fuera, o entraba en otra carrera (Filología, por ejemplo) y luego me cambiaba.
Decidí que quería entrar directamente a T/I. Empecé a barajar posibilidades y la mejor era estudiar en Castellón, en la Universitat Jaume I. Estaba lo bastante cerca como para ir y volver en el mismo día, la nota de entrada no era excesivamente alta y tenía muy buena reputación. Así pues, fue mi primera opción. Por si acaso, también puse un par de Filologías y Turismo, aunque no creo que me hubiera hecho mucha gracia entrar en alguna de ellas.
Justo el año de antes habían quitado la prueba de inglés para acceder (menos mal, porque me habría pillado en Dublín disfrutando de la beca del IVAJ). Entré sin problemas a mi primera opción. Ya son tres años los que llevo estudiando T/I y creo que ha sido la mejor “primera opción” que he hecho.

1 comentario:

  1. María Tatay Sanzsegundo1 de junio de 2011, 0:39

    Y yo todavía me sigo enorgulleciendo de nuestra opción :)

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